Nueva York.- La Met Gala acaparará todas las conversaciones mañana en Nueva York, esta vez por las expectativas en torno al patrocinio del magnate Jeff Bezos, la reaparición de Beyoncé tras una período de abandono y, como cada año, las extravagantes elecciones de vestuario de los famosos invitados.

Durante casi 75 abriles, este evento ha recaudado fondos para el Instituto de la Moda del Museo Metropolitano de Arte (Met), pero mucho ha cambiado desde sus inicios, especialmente durante el 'reinado' de la influyente editora de la revista Vogue, Anna Wintour, que la ha hecho parte de la civilización pop.

Wintour, la cara visible de Vogue desde los abriles 1990, dio un paso a espaldas en el liderazgo de la publicación el año pasado para centrarse en tareas ejecutivas en el especie editorial Condé Nast, pero sigue siendo el cerebro del partido.

Ella elige personalmente a los invitados, que suelen ser estrellas de la música, el cine, los deportes, los negocios y la política, y que deben seguir un código de vestimenta, 'La moda es arte', inspirado en la exposición anual de moda del Met, 'Costume art', que analiza cómo la moda se adapta al cuerpo.

Entre los nombres asegurados de la tinieblas está Beyoncé, prácticamente considerada realeza de la música estadounidense, que regresa por todo lo stop a la garbo a posteriori de 10 abriles de abandono, y que presidirá la garbo adyacente a la propia Wintour, la actriz Nicole Kidman y la tenista Venus Williams.

Beyoncé, que el año pasado estuvo de expedición con 'Cowboy Carter', promete sorprender, ya sea con su outfit o con alguna pista sobre su rumoreado próximo trabajo, aunque sus representantes han inepto que vaya a abrir 'Act III', la tercera parte de su trilogía musical.

También están confirmadas como presentadoras la sucesora de Wintour en Vogue, Chloe Malle, y celebridades como Zoë Kravitz, Sabrina Carpenter, Doja Cat, Misty Copeland, Elizabeth Debicki, Lena Dunham, Paloma Elsesser, LISA, Sam Smith, Teyana Taylor, Lauren Wasser, Anna Weyant, A'ja Wilson e Yseult.

Aunque se desconoce la serie de invitados, hay otros nombres claros: el magnate Jeff Bezos, fundador y presidente ejecutante de Amazon, y su esposa, Lauren Sánchez. Ellos son los principales financiadores de la Met Gala y su exposición, y no han dejado a nadie indiferente.

Un par de semanas ayer de la 'Bezos Met Gala', el especie perturbador anglosajón Everybody Hates Elon colgó carteles por la Gran Manzana denunciando la colaboración entre Amazon y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) estadounidense y las prácticas «explotadoras» en la empresa.

Los carteles solo duraron un par de días en las paredes, pero los llamados al “boicot” resonaron en internet y no sería raro que se formara una protesta cerca del evento, como ha sucedido otros abriles, pero regalado el gran perímetro de seguridad, lo más probable es que los famosos no se enteren.

Una figura que no estará presente es el corregidor de Nueva York, el socialdemócrata Zohran Mamdani, que rechazó la invitación, perdiendo así la oportunidad de hacerse oír entre el mismo sabido al que ha dirigido constantemente sus dardos en su campaña para aumentar los impuestos a los más ricos.

En universal, para la mayoría de los mortales, y periodistas, la Met Gala se reducirá a las horas previas al evento, cuando las escaleras del Met se transforman en una ruedo roja digna de Hollywood en la que las celebridades lucen sus 'outfits' y se detienen a susurrar ayer de entrar a la fiesta.

En su interior, rodeados de obras de arte históricas y antigüedades, los famosos disfrutarán de una cena de stop nivel y de varias actuaciones en un dominio privado, ya que tomar fotos y vídeos está prohibido, aunque de vez en cuando algunos rebeldes publican sus selfies en los baños.