El italiano Andrea Kimi Antonelli, de Mercedes, triunfador hace un mes en Suzuka en el Gran Premio de Japón, estrena el liderato más adolescente de toda la historia de la Fórmula Uno este fin de semana en el Gran Premio de Miami, donde se reanuda el Mundial, interrumpido a causa del conflicto guerrero en Oriente Medio, con la cuarta prueba del año, la segunda con formato sprint.
Bahréin y Arabia Saudita iban a abrigar inicialmente -el segundo y el tercer fin de semana de abril, respectivamente- la cuarta y la chale prueba de este campeonato, pero ambas pruebas fueron canceladas a causa del conflicto desatado con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán; y la posterior respuesta de éste.
Antonelli, de 19 abriles, triunfador asimismo en China, lidera con 72 puntos, nueve más que su compañero, el inglés George Russell -vencedor de la carrera inaugural, en Australia, y del sprint de Shanghái-, un Mundial que se reanuda con el muy reclamado y necesario ‘retoque’ al nuevo reglamento técnico, anunciado la pasada semana por la FIA (Federación Internacional del Automóvil); que reduce la excesiva importancia de la energía eléctrica frente a la generada por el motor de combustión.
Voces más que autorizadas como la del cuádruple campeón mundial holandés Max Verstappen (Red Bull) -que afirmó que en vez de subirse a un simulador, usaría un videojuego- y el dos veces coronado gachupin Fernando Alonso (Aston Martin) -que se refirió al certamen como «el campeonato del mundo de pilas»- habían criticado con vehemencia el nuevo reglamento, que afecta al modo de pilotar y al expansión de las carreras, muy en detrimento de la diplomacia y el talento del piloto.
Pero fue determinante, sobre todo, el percance en Japón -por fortuna sin suplicar daños excesivos- del inglés Oliver Bearman, al gastar el modo ‘boost’ para obtener energía eléctrica acumulada y rebasar al argentino Franco Colapinto (Alpine), antaño de perder el control de su Haas y rematar estampado contra las vallas de protección.
En Miami se puede esperar la reacción de los Ferrari del monegasco Charles Leclerc, que suma 49 puntos, y el siete veces campeón mundial anglosajón Lewis Hamilton (41), que ocupan el tercer y el cuarto puesto de la común; en la que otro inglés, Lando Norris -que capturó el título el año pasado-, con 25, y el otro McLaren, el de su compañero australiano Oscar Piastri (21) se ordenan puntual por detrás de ellos.
El campeonato no arrancó admisiblemente para los españoles. El madrileño Carlos Sainz (Williams) -cuatro victorias y 29 podios en la F1- tiene dos puntos, al rematar noveno, en China; pero Fernando Alonso ha tenido un aparición de año para el olvido, con un AMR26 -diseñado por el sideral Adrian Newey- del que se esperaba mucho, pero que tiene escasa fiabilidad; en el que el recién estrenado motor Honda no acaba de encajar y provoca, por otra parte, fuertes vibraciones.
Franco Colapinto acaba de darse un baño de multitudes en su exhibición del pasado domingo en Buenos Aires. En blanco durante 2025, el argentino logró entrar de nuevo en los puntos, al rematar décimo, en China; y en Miami buscará retornar a puntuar. Algo que no se antoja claro para el mexicano Sergio Pérez, subcampeón del mundo hace tres abriles y que, tras uno apartado de ella, regresó este curso al Mundial a borde de un Cadillac.
La chale tirada del Gran Premio de Miami -en el que el único que ha trillado trofeo es Verstappen- se disputará de nuevo en el circuito urbano construido en torno a del Hard Rock Stadium, en el que juegan como locales los Miami Dolphins, equipo de la NFL que el año pasado protagonizó, próximo a los Washington Commanders y en Madrid, el primer partido de toda la historia de la federación profesional de fútbol criollo disputado en España.
El Mundial se reanuda en una pista de 5,412 metros y 19 curvas (doce a la izquierda), con un asfalto poco abrasivo sobre el que a partir de este viernes se rodará, en seco, con los neumáticos de la abanico de compuestos más blanda, los mismos que se emplearán en la próxima prueba, en el interior de tres semanas, en Canadá. Es afirmar: los C3 (duros, reconocibles por la guión blanca), C4 (medios, guión amarilla) y C5 (blandos, roja).
Sólo habrá un entrenamiento exento -en esta ocasión, más abundante: de 90 minutos en vez de una hora-, porque la tarde del viernes se dedicará a la calificación para la prueba corta, que se disputará en la primera sesión del sábado.
En el sprint se completará sobre un tercio del represión de la carrera larga; o sea, 19 vueltas; para poco menos de 103 kilómetros. Y otorga puntos a los ocho primeros. El triunfador se lleva ocho, el segundo, siete; el tercero, seis… y así, sucesivamente, hasta el octavo, que suma uno.
Horas luego, el sábado incluso se disputará la cronometrada principal, que ordenará la parrilla de salida de la carrera dominical. Prevista a 57 vueltas, para completar un total de 308.3 kilómetros.
