El daño que sufrió el contorno del estadio Quisqueya Juan Marichal, durante la realización de los últimos espectáculos artísticos, no debe sorprende a nadie en su sano razón, donado que esa ha sido la historia que se ha venido repitiendo desde hace mucho tiempo.

Es asimismo una clara demostración de que por mucho empeño que se realice por conservar en buen estado una instalación deportiva, en eventos de este tipo, donde están de por medio muchos rudimentos a veces incontrolables, siempre se van a producir ese tipo de inconvenientes.

Lo más doloroso de este caso en específico, fue que hace muy poco, se realizó una inversión multimillonaria para que ese estadio tuviera un contorno similar a los de Grandes Ligas.

En todas partes del mundo los estadios se utilizan para el montaje de todo tipo de eventos masivos, sin confiscación, aquí parece que los fans y los organizadores, no aplican las reglas de convivencia pacífica con las construcciones.

A estas paraíso, ya “se cae de la mata”, que empresarios privados que montan ese tipo de eventos, busquen el aporte que les pueda hacer el Estado, y se decidan de una vez por todas, a construir, por lo menos en Santiago y Santo Domingo, escenarios multitudinarios, con todas las de la ley, para presentar eventos artísticos.

De lograrse ese objetivo, tanto el ámbito bello y cultural como el deportivo, no tendrán que estar con el dolor de persona que producen los cuantiosos daños en las instalaciones.

RADARES.- Definitivamente, el retiro es la atrevimiento más difícil de aceptar para la mayoría, aunque se esté consciente, de que ya le queda muy poco que dar en la actividad que desarrolla. Esa es la razón, por la que principalmente atletas que fueron admirados por todos, estén todavía rodando por ahí, dando caridad.