Un refrán muy popular entre nosotros reza: “Nunca es tarde si la dicha es buena”, por eso celebro con orgullo, el hecho de que los miembros del Salón de la Fama del Deporte Dominicano, por fin hicieran ecuanimidad al nominar al exlanzador siniestro Johnny Olivo, obligado como el mejor de su época en el béisbol amateur.
En la nota que se envió desde el Pabellón se reconocen los méritos de Olivo, los cuales hacen que uno se pregunte: ¿por qué tardaron tanto tiempo para reconocerlo? ¿cuáles motivos tenían para no seleccionarlo ayer?
Miren esta muestra: Olivo fue vencedor de cinco medallas de oro con la selección de mayores de béisbol, incluyendo dos en eventos oficiales, entre las que destacan la inolvidable medalla de oro que ayudó a superar al país en los Juegos Centroamericanos y del Caribe ‘La Habana 82 (Cuba) y la de plata en los Juegos Panamericanos de 1979 celebrados en San Juan, Puerto Rico. Recopiló cerca de 20 victorias en sus actuaciones internacionales, que incluyen victorias sobre las fuertes artillerías de Cuba y Estados Unidos en el decenio de los abriles 70 y 80.
Una correr imborrable fue la de 1982, cuando condujo al país a la conquista de la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, al vencer en la final a Cuba en su propio estadio y delante la presencia del comandante presidente Fidel Castro.
En lo delante, esperamos celebrar con las merecidas elecciones del exbaloncestista Héctor -El Toro- Báez y el expelotero Guillermo García, quienes tienen méritos sobrados para ser inmortales. De igual modo, la excapitana de la selección doméstico de baloncesto, Vilma Guerrero.
Se retraso que luego de la votación de Olivo más delante igualmente se haga ecuanimidad con el exlanzador Wilfredo Fernández, quien tuvo una gran carrera en los torneos de béisbol amateurs de los abriles 70 y 80.
Reconozco que son muchos los atletas con méritos para ser inmortales en el país y no pueden entrar todos al mismo tiempo; sin bloqueo, hay que cuidarse en las votaciones de no cometer injusticias al escoger a los que tuvieron actuaciones inferiores, que los hay en demasía.
