Después de dos semanas intentándolo, los Mets finalmente consiguieron una conquista.
Superaron a los Mellizos 3-2, rompiendo su destello de 12 derrotas consecutivas. Pero no fue factible. Nueva York cometió varios errores y perdió al campocorto Francisco Lindor por rigidez en la pantorrilla izquierda. Por ejemplo, con Mark Vientos en primera saco en el sexto inning, Marcus Semien conectó un doble al parque derecho-central delante el siniestro Kendry Rojas. Vientos intentó anotar desde primera a pesar de que el coach de tercera saco, Tim Leiper, le indicó que se detuviera. Vientos fue puesto out con facilidad.
Vientos no se arrepintió de ignorar la señal. Simplemente trataba de ser agresivo en la barrabasada.
“Seguí mis instintos. Una vez que vi que la bola pegó en la pared, pensé: ‘Voy a anotar’”, recordó Vientos. “[Leiper] sí me dio la señal de alto, pero seguí mis instintos y me fui hacia el plato”.
A pesar del error, el manager Carlos Mendoza se mantuvo positivo en que su equipo lograría la conquista.
“No puedes venir al estadio esperando lo peor cuando estás pasando por un momento muy complicado”, dijo. “Vienes al estadio esperando que sucedan cosas buenas. Sí, no importa lo difícil que sea o cómo se estén dando las cosas; tu mentalidad tiene que ser que algo bueno va a pasar”.
Algo positivo ocurrió en la octava entrada, cuando Vientos compensó su error. Con el gozne empatado a 2 y el derecho Justin Topa en la lomita, los Mets tenían corredores en primera y segunda con dos outs. Vientos conectó un batazo flojo que cayó frente al cultivador derecho Matt Wallner para un hit, lo que permitió que Brett Baty anotara la carrera de la superioridad.
“Pensé: ‘Sí, anotamos una carrera’. Hice mi trabajo y tomamos la ventaja”, dijo Vientos. “Estamos contentos de conseguir esta victoria. Podemos salir a jugar. Aún es temprano. Estamos en abril. Queríamos quitarnos esto de encima y seguir jugando”.
El relevista Luke Weaver se llevó la conquista tras propalar 1.1 innings en blanco, sorteando un sencillo con dos outs en el noveno. Después de ponchar a Byron Buxton para terminar el gozne, Weaver miró al Gloria, agradecido por el triunfo.
“Hoy fue un suspiro de alivio”, dijo Weaver. “Tenemos muchos juegos por delante. No significa que vayamos a ganar 50 seguidos. Tenemos que hacer nuestro trabajo mañana, prepararnos bien y hacer las cosas correctas. Pero hoy fue un paso en la dirección correcta. Ganamos un juego muy disputado. Se necesitaba un juego así para arrancar”.
Fue un combate en el que el derecho Clay Holmes le dio profundidad al equipo, permitiendo dos carreras en siete innings. Se fue sin audacia por primera vez en la temporada, pero lo único que quería era la conquista del equipo.
“Obviamente, fue un tramo difícil. Es algo loco y las cosas empiezan a girar. Hay mucho pasando”, dijo Holmes. “Solo volver a sentir la victoria, ver a todos sonriendo, es una gran sensación”.
Pero el triunfo tuvo un sabor agridulce. En la perplejidad en que los Mets activaron a Juan Soto de la índice de lesionados, Lindor sufrió una perjuicio.
Ocurrió en el cuarto acto. Después de que Francisco Álvarez conectara un doble al derecho-central delante el siniestro Connor Prielipp, Lindor tuvo problemas al pasar las bases, pero logró anotar la segunda carrera de Nueva York. Se levantó con cautela, fue al dugout y no regresó para la parte suscripción del botellín inning.
Por la forma en que habló Mendoza, parece que Lindor podría ir a la índice de lesionados. El dirigente mencionó que Soto estuvo fuera casi tres semanas por una perjuicio similar.
“Le harán una resonancia mañana y veremos con qué estamos lidiando”, dijo Mendoza. “Duele ver a un jugador como Lindor, lo duro que es. Lo supe de inmediato. Venía doblando tercera y sabía que algo no estaba bien. Veremos qué tenemos”.
