Santo Domingo, RD. – El periodista Ramón Tolentino Lanzó una queja elocuente y horripilante contra Dariel, conocido como «El asesino a sueldo de La Lila» y el «Pablo Escobar de la Lila», a quien acusa de proseguir varios vecindarios de Santo Domingo Este bajo un régimen de horror categórico, incluidos Lilac, los tres brazos, Cantalarrana, mangito y el vecindario sin bañar … «Coward y invitándolo a su invitada» y invitándolo a la invitamos a él con «y invitándolo a» y invitándolo a la invitamos a él con un placer.
La queja indica que la situación en estos vecindarios es crítica, marcada por la violencia incesante. Tolentino ha reportado muertes, tortura y sicariables, con confrontaciones con tiros entre bandas que han dejado a múltiples víctimas. Como dijo, en un solo período, se registraron «seis muertos en dos días» y «seis muertos en menos de una semana» en el sector. Dijo que la comunidad vive en una «ansiedad» constante oportuno a la «sangre fría» de Dariel.
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Dariel a alguno a los ciudadanos
Uno de los más alarmante El control de Dariel es la coerción a la que se somete a los residentes. El comunicador reveló que Dariel «obliga a la gente a marchar» en su defensa cada vez que se lo denuncia y, cuando no lo hacen, busque vengarse de aquellos que no salieron a defenderlo.
El panelista de Esto no es radio Argumentó que para presionar a los residentes de los vecindarios, Dariel usa un autobús de locutores que convoca a toda la ciudad para levantarse a las seis de la mañana, interrumpiendo el sueño de vecindarios enteros como Lilac y Cantalarrana.
Agregó que los participantes se ven obligados a usar letreros en apoyo de Dariel, y se toman fotografías para avalar su ayuda. Explicó que la errata de décimo conduce a represalias serias, como ser «explotada como una vejiga» o incluso asesinada. Durante estas marchas, sus «trajes se despiertan e informan a lo desprovisto.
«Muchos se ven obligados a marchar porque si no los matan. La gente vive asustada y, cuando hablan con la prensa, lo hacen con la cara cubierta y con distorsión de la voz por temor a ser reconocidas y represalias de sufrimiento», dice Tolentino.
