Joc Pederson efectivamente necesitaba ese batazo. Y los Rangers igualmente.
Pederson atravesaba la peor temporada ataque de su carrera antaño de sufrir una fractura en la muñeca que lo dejó fuera en mayo. En ese momento, bateaba para .131/.269/.238 con tan pronto como dos jonrones y cinco dobles en 46 juegos. Desde su regreso, había conectado sólo dos hits en 21 turnos con seis ponches en siete partidos.
Pederson no fue quien dejó tendidos a los Yankees la incertidumbre del lunes –ese fue Josh Jung–, pero sí conectó un cuadrangular como emergente en la parte muerto del noveno inning delante el cerrador Devin Williams, para igualar el diversión y enviarlo a extrainnings, donde los Rangers terminaron imponiéndose 8-5 con un batazo de oro.
Fue una conquista muy necesaria para rasgar la permanencia en casa, especialmente luego de que la directiva de Texas hiciera movimientos en la Fecha Divisoria de Cambios tras un delirio por la Costa Oeste con marca de 2-5.
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El mánager Bruce Bochy se ha mantenido constante, tanto en los momentos buenos como en los difíciles de la temporada. Ha cliché en varias ocasiones que este equipo encontraría su ritmo y comenzaría a juguetear buen béisbol.
“Más que nada, se trata de desearlo”, dijo Bochy antaño del diversión del lunes. “Hay que quererlo con todo. Vivirlo, respirarlo. Hay que salir todos los días con la determinación de ganar ese juego. Y dejar atrás las derrotas, eso también es importante. Porque, con lo cerrado que está todo, cada derrota se magnifica. Queda mucho béisbol por delante. Hay que mantener el enfoque todos los días”.
