Montecristi, Dr.- Funcionarios de la Compañía de Transmisión Dominicana (ETED) realizaron una inspección de stop perfil de la nueva subestación Guayubín 345/138 KV el viernes, promocionando su papel en aumentar la red noroeste. Dirigido por el presidente de la Junta de ETED, Rafael Santana Guilamo y el administrador caudillo Martín Robles Morillo, la delegación revisó el progreso en un plan presupuestado en RD $ 2.68 mil millones (aproximadamente US $ 47 millones), que tiene como objetivo mejorar la capacidad de transmisión e integrar la concepción renovable en una región larga plagada de inestabilidad de energía.

La subestación, diseñada con un sistema de control digital ocasional de donaire, configuración de doble bus y provisión para futuros campos de transformadores, se unirá a los santiago a Guayubín de 80 km, itinerario de doble circuito y tres circuitos adicionales de 138 kV que se alimentan cerca de los parques eólicos y solares. Los funcionarios de ETED enfatizaron que la instalación acomodará hasta 432 MW del Power Land de Manzanillo, a casi 58 MW de Monte Cristi Solar II y 50 MW del parque eólico de Los Granadillos, colocando a Guayubín como un centro táctico para la energía limpia.

A pesar de la fanfarria, los ingenieros locales y los líderes comunitarios advierten que proyectos ETED similares en provincias remotas han sufrido demoras, excesos de costos y preguntas sobre el rendimiento del contratista. «Damos la bienvenida a la nueva infraestructura, pero necesitamos garantías de mantenimiento y transparencia», dijo un ingeniero eléctrico de Montecristi que pidió no ser reputado. Los críticos asimismo señalan que el horario conforme de la construcción deja poco ganancia para contratiempos imprevistos antaño de la puesta en marcha planificada de la subestación a mediados de 2026.

A medida que la República Dominicana encierro con una de las redes de electricidad más débiles del Caribe, históricamente marcada por interrupciones frecuentes y una inversión insuficiente, la finalización de Guayubín se observará de cerca. Si cumple con su promesa de servicio confiable e integración renovable, podría servir como maniquí para otras regiones desatendidas. Si no, corre el aventura de convertirse en otra escarmiento costosa en la lucha continua del país para modernizar su sector eléctrico.