Perseverancia. Pugilista ha tomado esta disciplina como trampolín para sacar a su clan delante. Dificultad. Mena palabra de lo difícil para una mujer desahogarse paso en el pugilato.

Santo Domingo.-Por condición y no por deseo: así comenzó la historia de Claribel Mena en el mundo del pugilato. Lo que en un principio fue una vía de escape para sobrevivir, con el tiempo se convirtió en una pasión profunda y en la única aparejo que le ha permitido sacar delante a sus cuatro hijos.

Apodada “La Rompe Corazones”, Claribel ha hecho del ring su hogar, su trinchera y su esperanza. A día de hoy, el pugilato es su todo: una forma de vida, de resistor y de superación personal.

“Lo que me llevó a abrazar el boxeo en primera instancia fue una necesidad que estaba atravesando, ya que soy madre soltera de cuatro niños. Al principio, pensé que iba a ganar dinero de inmediato y estando dentro fue todo lo contrario. Yo no vivo del boxeo, pero debo darle las gracias a esta disciplina que pude fundamentarme en lo que es el mundo fitness y ser entrenadora personalizada, vender productos naturales y ropa deportiva”, explicó Mena durante un conversatorio con EL DÍA.

Claribel Mena adjunto a sus hijos Yasmeiri García, Chanel García, Lían David y Luis Manuel Fuentes

La nativa de Villa Altagracia no llegó al pugilato por casualidad. Lleva el deporte en la linaje. Es nieta del obligado preparador Rafael “Felito” Peña, quien la introdujo en este mundo desde pupila. Fue él quien la llevaba al campo cuando escasamente era una pequeña espectadora con luceros curiosos.

“Yo prácticamente nací y me crié en un gimnasio. Mi abuelo siempre me llevaba a ver los entrenamientos. Yo diría que desde ahí nació mi interés por este deporte”, recuerda con cariño.

Aunque hoy Mena declara su sexo por el pugilato, no oculta las dificultades en el camino. Ser mujer en un deporte históricamente dominado por hombres es, muchas veces, una pelea lejos.

“Es difícil para nosotras practicar boxeo. No tenemos el mismo apoyo que los hombres. Y, a veces, las situaciones fuera del ring son más duras que subirse a pelear con otra mujer; muchos promotores no confían y es un poco difícil todo”, explicó la pugilista que lleva seis abriles en el profesionalismo en ese deporte.

“Con el tiempo, he demostrado que sí se puede y así como yo sé que hay muchas personas que pasan por situaciones difíciles y me gustaría decirles que sí se puede, que pueden ser ejemplo para otros y sacar a sus familiares hacia delante”, manifestó Claribel, quien en sus 14 peleas ha reses 12, con 8 por la vía del nocaut.

Su anciano deseo

— Vivienda
La campeona latina, y que llegó a estar ranqueada en el puesto número 2 de la AMB, sueña con poder darle un techo a sus hijos. “Ser madre soltera y pagar alquiler no es fácil. Yo agoté todos los procesos en el Ministerio de la Vivienda para adquirir una casa”, afirmó.

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