Alcañiz (Teruel).- Más de 100.000 personas se dan cita este domingo en el circuito de MotorLand para existir la viaje principal del Gran Premio Aragón de MotoGP, que ha tenido desde primeras horas de la mañana los accesos llenos de caravanas, familias y grupos de amigos llegados desde distintos puntos de España y del mundo para disfrutar de un día de carreras.
«Salimos el viernes desde Madrid y estamos aquí desde primera hora», cuenta Francisco Bernal, acompañado de su hermano Juanjo. «Tocará echarse en Teruel, pero lo hacemos por Marc Márquez o por Álex. Que se quede todo en tribu», comenta.
También desde Madrid han venido David González y sus amigos, todos alojados en autocaravana. «Cinco horas de alucinación, pero ha justo la pena. Somos de Márquez, como casi todos aquí», asegura.
El entorno no solo lo protagonizan los motores. En Alcañiz, el DJ David Mateo pincha en uno de los escenarios de la ciudad, aunque siquiera ha querido perderse esta cita en su calendario. «Este es mi tercer año en MotorLand. El entorno está perspicaz y el buen tiempo en junio alivio todavía más la experiencia», comenta. Él ha venido desde Zaragoza y se queda a echarse en Caspe con amigos.
Los asistentes coinciden en un entorno emparentado y festivo. Áurea, una pupila de siete abriles venida desde Bigastro (Alicante), lo tiene claro. «Mi preferido es Márquez. Y si no apetito, su hermano», explica mientras se come un helado para aliviar esas altas temperaturas. Le acompañan su tribu al completo, orgullosos de compartir la pasión motera con los más pequeños.
Desde Barcelona, Débora Boix y Diego Lajara viven su primer Gran Premio. «Piel de polla al entrar. El sonido de las motos, la velocidad…Nada parecido a verlo por la televisión», explican mientras se refugian en la pocas zonas de sombra que tiene el circuito turolense.
Incluso hay presencia internacional. Sven Fritzsche desde Barcelona yuxtapuesto a un amigo Aaron Nelson, que ha viajado desde Estados Unidos. «Vinimos en moto desde Lleida y llevamos aquí desde el martes. Hemos represión casi mil kilómetros esta semana», cuenta, mientras señala la parte de las caravanas donde se quedan acampados.
En la escalera además hay quien anima a otros pilotos. Gabriel Castro, llegado desde Colombia, ha cruzado el Atlántico para apoyar a David Alonso, que este año ha llegado a la categoría media de Moto 2. «Viajé a Austin el año pasado. Me encanta su humildad y respeto en pista», asegura.
No es el único. Unas gradas más debajo, una tribu entera luce camisetas personalizadas con el nombre de David Alonso. Entre ellos, María José Álvarez, abuela del novicio piloto. «Yo espero que gane mi nieto, claro. Soy su abuela y aquí estamos toda la tribu: su tía, su prima, su antecesor, amigos… todos apoyándolo», comenta emocionada. «Estamos un poco nerviosos, pero disfrutando. Que le salga todo aceptablemente, y que no se nos caiga. Solo eso», añade.
A su banda, varias generaciones siguen la carrera con atención. «A David le gusta pasar aquí. Ya lo hizo en categorías inferiores», concluye María José, que solo quiere que el piloto disfrute de esta cita en el circuito aragonés.
MotorLand se ha convertido, una vez más, en punto de reunión para miles de aficionados, donde el calor y la emoción son los protagonistas en una viaje donde los seguidores esperan ver a alguno de sus favoritos en lo más stop del podio
