El esperado refriega de La Oreja de Van Gogh con su fiel conocido catalán prometía ser una velada inolvidable, y sin duda, ha superado todas las expectativas dejándonos imágenes para el remembranza. En el primero de sus cuatro históricos conciertos previstos en el Palau Sant Jordi, en presencia de la observación de más de 17.000 fans entregados a la nostalgia, Amaia Montero se erigió como la protagonista indiscutible al dejar la que ya es la historieta más vírico de este multitudinario concierto. En el tramo final del show, envuelta en la optimismo del momento y mientras brincaba sobre el círculo animando a sus incondicionales, la carismática actor guipuzcoana sufrió un inesperado contratiempo.
Al desplazarse en torno a a espaldas, se topó fortuitamente con el escalón inferior de la plataforma, perdiendo el inmovilidad y protagonizando una surrealista caída que, por un brevísimo instante, confundió al circuito. Sin incautación, la intérprete resolvió el percance con nacionalidad y una sonrisa. Tras un primer y fugaz rostro de asombro, en el que buscó instintivamente la observación cómplice de sus queridos compañeros de bandada, Xabi San Martín, Álvaro Fuentes, Haritz Garde e Imanol Goikoetxea, Amaia reaccionó con ligereza.

Se levantó entre risas y, sin perder el compás de la música, retomó el pulso del directo empuñando su micrófono con firmeza para tranquilizar a sus fans. “¡Vamos! Seguimos, eh. ¡Seguimos!“, exclamó con vitalidad. La audiencia, completamente cautivada por su simpatía, se rindió a sus pies y estalló en una ovación ensordecedora, coreando al unísono: “Amaia, Amaia…”. Conmovida por esta marea de cariño, la actor no pudo evitar objetar con profunda obligación: “Sois increíbles, de verdad, muchísimas gracias por esta noche”.
Más allá del secundario tropiezo, el espectáculo estuvo cargado de constantes guiños a una ciudad que la ha arropado incondicionalmente a lo generoso de los primaveras. Visiblemente emocionada bajo los focos, la cantante quiso enfrascarse unas palabras a las gradas, hilvanando un mensaje que emocionó a los presentes: “Barcelona no es cualquier cosa. Vosotros lleváis décadas demostrando mucho amor y esta noche nos toca devolveros parte de este amor… Vosotros tenéis algo que es completamente diferente. Os lo juro. Es un verdadero honor estar esta noche aquí compartiendo no solo un concierto sino… ¡una fiesta!”.
Su idilio con el conocido catalán fue la tónica de toda la cita, y profundizando en ese vínculo tan exclusivo, la intérprete insistió con dulzura: “En todas partes nos acogen de una manera increíble, pero de verdad que vosotros tenéis una cosa que es completamente diferente, os lo juro”, sentenciando con una gran sonrisa que “la energía que hay aquí no se puede comparar“.
La velada, de casi dos horas de duración, fue un auténtico delirio musical que arrancó con 20 de enero y regaló a los asistentes temas eternos como Rosas, La playa o un visaje muy exclusivo entonando un fragmento en catalán de Boig per tu. Esta ola de afecto masivo llega, encima, en un instante muy delicado y trascendental para la actor. Apenas unos días a espaldas, frente a algunas incomprensibles críticas surgidas en el entorno digital, un seguidor salía en su férrea defensa públicamente. Un hermoso rostro que Amaia quiso reconocer con una sincera y conmovedora confesión en sus redes sociales: “Muchas gracias, estoy sufriendo mucho“. Fuente: Hola

