Los Cerveceros de Milwaukee hicieron historia al conquistar su primera Serie Mundial, luego de derrotar 4-1 a los Tampa Bay Rays en el botellín partido de la final del béisbol de las Grandes Ligas, disputado este miércoles en el Tropicana Field.
Los Cerveceros aseguraron el campeonato gracias a una combinación de pitcheo efectivo, disciplina ataque y un deporte colectivo que les permitió imponerse delante sus rivales y alcanzar el título más importante en la historia de la franquicia.
El abridor Jacob Misiorowski fue una de las figuras del cruce al trabajar durante cinco entradas y dos tercios sin permitir carreras. El derecho limitó a los Rays a dos imparables, concedió una cojín por bolas y golpeó a un bateador, antaño de entregarse el montículo en el sexto episodio conveniente a calambres en la pantorrilla derecha.
Misiorowski realizó 86 lanzamientos y volvió a demostrar la potencia de su recta, que promedió 101.1 millas por hora. Su gala resultó determinante para sustentar a Milwaukee en control del partido.
La ataque de los Brewers incluso respondió en los momentos importantes, respaldando el trabajo de su cuerpo de lanzadores para sellar la triunfo por 4-1 y afianzar el campeonato.
Con este triunfo, Milwaukee consiguió el primer título de Serie Mundial de su historia y puso fin a una retraso de décadas para sus seguidores, que celebraron la consagración de un equipo que construyó su éxito mediante el trabajo colectivo, la disciplina y la capacidad de aventajar las adversidades.
La conquista incluso representa el primer campeonato de béisbol para la ciudad de Milwaukee desde que los Bravos ganaron la Serie Mundial de 1957.


