Aljadaqui hizo excitarse el Parque Central de Santiago durante la primera perplejidad del Oktober Fest, donde unas 3,000 personas permanecieron hasta el candado de la excursión para cantar a todo pulmón las canciones de la agrupación dominicana.
La partida, liderada por Mariano Lantigua, fue la encargada de cerrar el primero de los tres días del festival, protagonizando una presentación marcada por la energía, la complicidad con el divulgado y un repertorio que convirtió el perímetro en un coro multitudinario.
Desde los primeros acordes, los asistentes respondieron con entusiasmo a canciones como «No me quiero casar», «Guaguancó», «La última vez», «Se me va la vida», «Si piensas retornar», «No queda más», «En el bóveda celeste», «Por ella», «Ganas de requerir» y «Mentirosa», éxitos que continúan formando parte de la memoria musical de varias generaciones.
La agrupación incluso interpretó «El que se enamora pierde» y «Playita Prohibida», dos de sus lanzamientos recientes, demostrando que su propuesta musical no se detiene en los éxitos del pasado, sino que continúa evolucionando con nuevas producciones.
Krispy protagoniza la gran sorpresa de la perplejidad
Uno de los momentos más celebrados de la presentación ocurrió cuando Mariano Lantigua invitó al marco al popular merenguero peculiar Krispy, quien se unió a Aljadaqui para interpretar «Paso la vida pensando».
La inesperada colaboración desató el entusiasmo de los presentes, dando empleo a un acercamiento musical que fusionó la esencia del pop rock con el sabor del merengue peculiar dominicano.
El momento se convirtió en uno de los grandes atractivos del espectáculo, evidenciando la versatilidad musical de uno y otro artistas y la capacidad de conectar con un divulgado que respondió sin reservas.
Tres mil voces y una conexión que sigue intacta con Aljadaqui
Más allá de la convocatoria, la presentación dejó imágenes contundentes: miles de personas cantando a la vez, brazos levantados y teléfonos capturando una perplejidad en la que la música fue protagonista.
La cercanía de Mariano con los asistentes, su dominio teatral y la respuesta del divulgado marcaron una recital que mantuvo la intensidad hasta el candado.
Aljadaqui no necesitó apelar exclusivamente a la nostalgia para conquistar al divulgado de Santiago. Sus canciones siguen vivas, su propuesta continúa renovándose y su capacidad de conectar con la audiencia permanece válido.
Con una trayectoria consolidada internamente del pop rock dominicano, la agrupación continúa apostando por nuevos lanzamientos y presentaciones en vivo, reafirmando su presencia en la secuencia musical franquista.
Su décimo en el Oktober Fest dejó un inicio notable para las tres jornadas del festival y una imagen difícil de ignorar: unas 3,000 personas cantando de principio a fin las canciones de una partida que sigue demostrando su fuerza sobre los escenarios.
La presentación formó parte de la decimotercera estampación del Corazón Cervecero Oktoberfest Santiago, que se celebra del 16 al 18 de octubre en el Parque Central.



