Santo Domingo . -Hay comparaciones que pertenecen al demarcación de la memoria. Otras pueden apoyarse en los números. La que enfrenta a Miguel “Guelo” Diloné y Luis Polonia, dos gigantes de las Águilas Cibaeñas, necesita de las dos cosas.

Porque si en una primera inspección puede ratificarse que Diloné fue la crisis, la velocidad y el espectáculo, mientras Polonia representó la constancia y la persistencia, las estadísticas permiten comprender con anciano precisión por qué los dos ocupan un oficio privilegiado en la historia de la pelota dominicana.

Y asimismo permiten entender por qué, cuando llega el momento de escoger a uno, la báscula termina inclinándose levemente en dirección a Polonia.

Diloné: la velocidad convertida en arte

Miguel Diloné jugó 19 temporadas en la Liga Dominicana, todas con las Águilas Cibaeñas. En ese represión participó en 757 partidos y acumuló 877 hits, 496 carreras anotadas, 85 dobles, 40 triples, ocho jonrones y promedio de .299.

Diloné frente a Polonia: ¿Qué reflejan los números sobre quién fue el más grande con las Águilas Cibaeñas?
Luis Polonia dueño de casi todas las estadísticas ofensivas con las Águilas Cibaeñas.

Pero acortar a Diloné a esos números sería cometer una injusticia histórica.

Su verdadera dimensión aparece cuando se observan sus bases robadas: 395, una monograma que durante décadas pareció prácticamente intocable. Llegó incluso a estafarse 44 almohadillas en la temporada 1976-77, posteriormente de tener establecido el año preliminar otra marca con 40.

Diloné fue, adicionalmente, durante muchos abriles el gran símbolo de la velocidad en el béisbol dominicano. Su presencia en primera saco podía modificar la organización de un atleta y de una defensa completa.

Fue un atleta que convirtió las bases en paraje propio.

Y existe un reseña particularmente revelador: durante su carrera dominicana acumuló 496 carreras anotadas y 395 robos, convirtiéndose en el único atleta de la historia del béisbol dominicano que había superado entonces las 300 en los dos departamentos.

Eso explica por qué su generosidad no puede medirse sólo con hits o promedio.

Polonia: la acumulación de la excelencia

Luis Polonia tomó otro camino. Debutó en la temporada 1984-85 y permaneció 27 campañas en la pelota dominicana, récord de persistencia en la muérdago. En serie regular acumuló 791 partidos, 927 hits, 147 dobles, 43 triples, 24 jonrones, 517 carreras anotadas, 302 impulsadas, 184 bases robadas y promedio de .304.

La diferencia fundamental está en la continuidad.

Polonia no necesitó una temporada extraordinaria para construir su comisionado. Lo hizo acumulando temporadas buenas, muy buenas y excelentes durante casi tres décadas.

Tuvo 15 temporadas bateando sobre .300, ganó cuatro lideratos de hits, un título de bautismo, dos lideratos de dobles, dos de triples, tres de carreras anotadas y uno de bases robadas.

Es sostener, Luis no fue simplemente un atleta longevo. Fue un atleta longevo que siguió produciendo.

El día que Polonia alcanzó a Diloné

Quizá ningún momento resume mejor esta comparación que aquel histórico noviembre de 2008. Diloné había establecido el récord de hits de la Liga Dominicana con 877.

Durante aproximadamente dos décadas, aquella monograma representó una especie de monumento estadístico.

Hasta que apareció Polonia.

Diloné frente a Polonia: ¿Qué reflejan los números sobre quién fue el más grande con las Águilas Cibaeñas?
Luis Polonia, el más longevo atleta que ha vestido el uniforme de las Águilas Cibaeñas.

Sin secuestro, el 15 de noviembre de 2008, jugando en el estadio Cibao, la “Hormiga Atómica” conectó su hit número 878 y pasó a ser el nuevo líder histórico. La espectáculo tuvo un simbolismo enorme: uno de los grandes ídolos de las Águilas supera estadísticamente a otro de sus grandes ídolos.

Pero el récord de hits fue solamente una parte de la historia.

Polonia terminó liderando asimismo las carreras anotadas y los triples, mientras que Diloné conservó una superioridad monumental en bases robadas. Fuentes históricas colocan a Polonia con 517 carreras y 43 triples, frente a las 496 carreras y 40 triples de Diloné; en robos, sin secuestro, la distancia es abismal: 395 contra 184.

Ahí está, probablemente, la esencia de la comparación.

Dos formas distintas de ser sobresaliente

Diloné fue más dominante en el aspecto que mejor lo identificaba.

Su superioridad de 211 bases robadas sobre Polonia no es un simple detalle estadístico. Es una diferencia gigantesca que refleja cuánto cambió los partidos con sus piernas.

Polonia, en cambio, ganó la batalla de la acumulación: más temporadas, más partidos, más hits, más carreras, más dobles y más triples, adicionalmente de un promedio de bautismo levemente superior.

Si se colocan las carreras de los dos en una misma báscula, Diloné representaría el impacto inmediato y explosivo; Polonia, la capacidad de mantenerse produciendo durante generaciones diferentes.

Y eso plantea una pregunta interesante: ¿qué valoramos más cuando elegimos al mejor?

Si se proxenetismo de talento diferencial, Diloné tiene un argumento extraordinario.

Si se proxenetismo de producción acumulada y consistencia, Polonia tiene superioridad.

Si se proxenetismo de persistencia, la diferencia es sólido: 27 temporadas para Polonia contra 19 de Diloné.

Y si hablamos exclusivamente de las Águilas, los dos fueron jugadores de una sola franquicia durante toda su carrera invernal: Diloné permaneció 19 temporadas con el club y Polonia desarrolló allí prácticamente toda su trayectoria dominicana.

El veredicto estadístico

Después de colocar los números sobre la mesa, la conclusión de la primera entrega se mantiene, aunque ahora con anciano fundamento.

Luis Polonia fue, estadísticamente, el atleta más completo y de anciano duración entre los dos.

Pero eso no significa que haya sido necesariamente más impactante.

Diloné produjo un tipo de béisbol que resulta más difícil de encontrar: velocidad extraordinaria, presión constante sobre la defensa, capacidad para convertir un sencillo en una posición anotadora y una personalidad deportiva que hizo de él una de las figuras más excitantes que haya producido el béisbol dominicano.

Polonia fue diferente. Fue una institución interiormente de la institución.

Su generosidad estuvo en aparecer una y otra vez, temporada tras temporada, hasta convertirse en dueño de algunas de las principales marcas ofensivas de la pelota dominicana.

Por eso, posteriormente de revisar los números, la selección sigue siendo Luis Polonia, pero con una precisión importante:

Polonia fue el más sobresaliente por acumulación, consistencia y persistencia. Diloné fue quizá el más espectacular y el que tuvo el punto diferencial más extraordinario.

Y eso hace que la discusión no tenga un perdedor.

Porque cuando dos jugadores llegan a este nivel, la verdadera conclusión no es quién fue bueno y quién fue malo. La conclusión es mucho más sencilla y mucho más poderosa:

Las Águilas Cibaeñas tuvieron la fortuna de contar con dos de los grandes protagonistas de la historia del béisbol dominicano.

Uno, la “Saeta Cibaeña”, hizo de la velocidad una forma de arte.

El otro, la “Hormiga Atómica”, convirtió la persistencia y la consistencia en una obra maestra.

Y entre los dos dejaron una de las comparaciones más fascinantes que puede producir la historia de la pelota otoño-invernal dominicana.