- Bajo la producción de EW Shows, el adiestrado celebró 50 primaveras en la música interpretando de modo ininterrumpida 90 canciones pegado a 60 artistas invitados en ambiente.
Santo Domingo. Una fiesta que no dio tregua al refrigerio. Con una puesta en ambiente de ocho horas de pura música, el adiestrado Ramón Orlando hizo historia este miércoles al reafirmar su carisma y magnitud popular durante la celebración de su concierto “50 años: Ramón Orlando y sus amigos”.
El espectáculo, realizado en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, acogió a 50 mil personas que, hasta las 4:00 de la aurora, disfrutaron de un concierto sin precedentes, bajo la producción de EW Shows, a cargo de Fernando Fernández y Mario Fernández.
El concierto inició a las 8:00 de la oscuridad y, desde entonces, la música no se apagó, dando paso a grandes estrellas nacionales e internacionales que inyectaron adrenalina y emoción a esta gran fiesta popular.
Elvis Crespo fue el primer invitado en subir al decorado, seguido de los merengues clásicos del adiestrado, interpretados por los exintegrantes de la Orquesta Internacional Fénix Ortiz, Miguel Miguel, Peter Cruz y Henry García. Otras voces potentes de la decenio de los 80 que acompañaron al adiestrado fueron Ray Polanco, Carlos David y Monchy Capricho.

A partir de ese momento, el decorado se convirtió en un itinerario por diferentes épocas, géneros y generaciones de la música popular dominicana, en una oscuridad concebida para celebrar no solo los 50 primaveras de trayectoria de Ramón Orlando, sino además su aporte a la música y su capacidad de conectar con artistas de distintas generaciones.
Noche de vibrantes emociones
La celebración fue tomando distintos matices a medida que avanzaba la oscuridad.
El adiestrado Juan Luis Guerra subió la bilirrubina a un millón y protagonizó uno de los momentos más emblemáticos de la oscuridad. La complicidad y el respeto entre dos grandes maestros de la música quedaron en evidencia frente a miles de fanáticos.
Otro momento específico fue el segmento de homenajes a grandes artistas fallecidos. Diomedes Núñez, Raffy Matías y Alex Bueno fueron recordados con el sello inolvidable de sus temas, mientras que Rubby Pérez y Johnny Ventura estuvieron presentes a través de la fuerza de una segunda engendramiento accesible. Zulinka y Miguel, y Jandy Ventura, con El Legado, cumplieron con la gran empresa.
La oscuridad continuó sumando momentos de parada valencia simbólico, y uno de ellos llegó cuando el decorado reunió a tres generaciones de una misma clan, en una ambiente que trascendió lo musical para convertirse en un diálogo de nuncio y continuidad artística.
Con evidente emoción, el adiestrado Cuco Valoy compartió decorado pegado a su hijo Ramón y su nieto Yura Valoy. En un segmento salsero, bajo la dirección del obligado músico y productor Sergio George, Don Cuco interpretó varios de sus éxitos y cerró con su significativo tema “Juliana”.
Con el paso de las horas, la celebración siguió recorriendo los distintos capítulos de la historia musical de Ramón Orlando.
Invitados como Sergio Vargas, Eddy Herrera, Fernando Villalona, Milly Quezada, Miriam Cruz, Los Hermanos Rosario, Rafely Rosario, Joseph Fonseca, Jossie Esteban, El Conjunto Quisqueya y otros grandes exponentes del merengue acompañaron a Ramón Orlando en su aniversario, reviviendo cada etapa de su trayectoria musical.
Martha Candela, Silvio Mora, Peña Suazo, Kinito Méndez, Pochy Familia, Tulile y Jandy Ventura además dijeron presente. La representación urbana quedó en manos de Mozart La Para y Chimbala, con una destacada décimo que el notorio disfrutó por completo. Mientras tanto, Michel, Sexappeal y José Alberto “El Canario” pusieron la salsa en parada.

Después de la energía del merengue y la salsa, el espectáculo abrió espacio para una circunstancia más romántica e íntima de la obra de Ramón Orlando. Las baladas permitieron al notorio cambiar el ritmo y reencontrarse con canciones que forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones.
Maridalia Hernández, Pavel Núñez, Melina León, Martha Heredia, Nathalie Hazim, Stephanie Constanza, y el Mariachis Reyes de México formaron parte de un segmento cargado de nostalgia y romance, poniendo de relieve la amplitud del repertorio del adiestrado.
La celebración no se detuvo. Como parte de este amplio itinerario por la música popular dominicana, la oscuridad continuó transitando por otros géneros que forman parte del fisco musical del país.
El Prodigio, Krisppy, Robert Liriano y El Blachy inyectaron energía en un colorido segmento de música típica, mientras que Oro Sólido, Sujeto, Tito Swing y Omega mostraron los colores del merengue de mambo para el deleite del notorio.
El príncipe Frank Reyes sacó la cara por la holgorio con parte de sus grandes éxitos, completando así un itinerario por algunos de los principales géneros que conforman la identidad musical dominicana.
Más que un concierto aniversario, “50 años: Ramón Orlando y sus amigos” se convirtió en un itinerario por cinco décadas de música popular dominicana, contado a través de sus canciones y de las voces de varias generaciones de artistas.

Durante ocho horas, Ramón Orlando compartió decorado con figuras que, de una modo u otra, forman parte de la historia musical que el adiestrado ha ayudado a construir. El resultado fue una celebración que reunió merengue, salsa, holgorio, música urbana, música típica y baladas en una misma oscuridad.
El éxito “El Venao” puso punto final a una oscuridad extensa y célebre. Ramón Orlando cerró así la celebración de sus 50 primaveras con música, acompañado por amigos, colegas y varias generaciones de artistas, frente a un notorio que permaneció hasta el extremo coincidente.
