El Comisionado Nacional de Béisbol, Junior Noboa, resaltó la trayectoria, el valencia histórico y el embajador de don Osvaldo Virgil, al conmemorarse este 23 de septiembre el Día Nacional del Pelotero, data instituida en honor al primer dominicano en impresionar a las Grandes Ligas.

Para Noboa, charlar de Virgil es charlar de un hombre que marcó un antaño y un a posteriori en la historia del béisbol dominicano. Su aparición a las Grandes Ligas representó la transigencia de una puerta que, con el paso de los abriles, sería atravesada por cientos de jugadores criollos que han llevado el nombre de República Dominicana a los principales escenarios del béisbol mundial.

Virgil, conocido cariñosamente como “El Orégano”, se convirtió en el primer dominicano en poner en las Grandes Ligas, cuando debutó con los Gigantes de Nueva York el 23 de septiembre de 1956. Aquel momento se convirtió en un acontecimiento que quedaría para siempre en la memoria deportiva de la República Dominicana.

Osvaldo Virgil abrió el camino para todos los dominicanos que llegaron después. Su nombre representa sacrificio, perseverancia, valentía y orgullo para nuestro país”, expresó Noboa.

El Comisionado valoró que la celebración del Día Nacional del Pelotero cada 23 de septiembre constituye una guisa de examinar la dimensión histórica de aquel primer paso legado por Virgil y de persistir viva la memoria de quien se convirtió en pionero de una de las mayores tradiciones deportivas de la nación dominicana.

“Todos los amantes del béisbol nos sentimos más que feliz tras la celebración de esta fecha, ya que esto marcó un hito importante para que República Dominicana hoy día sea el segundo país que mayor cantidad de peloteros tiene en las Grandes Ligas”, expresó Noboa.

EL LEGADO DE UN PIONERO

Más allá de sus números, la importancia de Osvaldo Virgil está ligada a su condición de pionero. Cuando llegó a las Grandes Ligas en 1956, el béisbol dominicano todavía no tenía la presencia internacional que posee actualmente. Virgil tuvo que pirarse paso en una época en la que representar a República Dominicana en el mayor nivel del béisbol era poco extraordinario.

Su presencia en las Mayores demostró que un muchacha dominicano incluso podía impresionar al más detención nivel del béisbol profesional, convirtiéndose en una remisión para quienes soñaban con recorrer el mismo camino.

Décadas a posteriori de aquel histórico iniciación, la presencia dominicana en las Grandes Ligas se multiplicó y el país se consolidó como una de las principales fuentes de talento para el béisbol profesional. En ese proceso, el nombre de Osvaldo Virgil permanece como el de aquel hombre que dio el primer paso.

Noboa incluso saludó el aporte de otros grandes propulsores del béisbol dominicano, entre ellos Felipe Alou, Juan Marichal, Rico Carty, Manuel Mota y Winston “Chilote” Llenas, quienes, contiguo a Virgil y otras figuras, contribuyeron a construir una rica historia que continúa escribiéndose con cada nueva procreación.

“Debemos sentirnos orgullosos de tener tantos hombres que han puesto el nombre del país en alto y que han sido referentes generación tras generación”, dijo el expelotero de Grandes Ligas.

Para Noboa, rememorar a Virgil incluso significa examinar a todos aquellos que soñaron con verlo impresionar a las Grandes Ligas y a los miles de niños dominicanos que, inspirados por su historia, encontraron en el béisbol una razón para soñar en sobresaliente.

UNA FECHA PARA RECORDAR LA HISTORIA

Noboa ponderó por otra parte el respaldo legado al deporte por el presidente Luis Abinader, quien ha sido un engendro básico en el crecimiento que ha tenido el béisbol dominicano en los últimos abriles.

“Debo agradecer el respaldo que ha dado nuestro presidente Luis Abinader por promulgar esta Ley 69-25, que declara cada 23 de septiembre el Día Nacional del Pelotero en honor a Osvaldo Virgil. Abinader ha sido un aliado fundamental para que nosotros hoy día podamos mostrar un crecimiento importante en esa materia”, acotó Noboa.

La data representa así mucho más que una celebración deportiva: es un registro a la historia, al sacrificio y a la herencia de generaciones de peloteros dominicanos.

Y en el centro de esa historia permanece Osvaldo Virgil, el hombre que un 23 de septiembre de 1956 hizo efectividad un sueño que parecía reservado para otros y abrió una puerta por la que, desde entonces, han pasado generaciones de dominicanos.

SU CARRERA EN LAS MAYORES

Virgil jugó nueve temporadas en las Grandes Ligas, entre 1956 y 1969, con los Gigantes, Tigres, Atléticos, Orioles y Piratas.

Se desempeñó como tercera pulvínulo, receptor y floricultor. En 324 partidos, bateó para .231, con 14 jonrones.

Sin requisa, su anciano embajador no puede medirse solamente con estadísticas. Su verdadera trascendencia está en favor sido el primero, en favor franco el camino y en convertirse en símbolo de una procreación que demostró que el talento dominicano podía impresionar hasta la cima del béisbol mundial.