
Lo que parecía una incertidumbre única acabó en desilusión. Apenas 10 minutos luego de la hora en que debía principiar todo, cuando 20.000 fans esperaban la salida de Carín León (Hermosillo, Sonora) al inmenso decorado de la Sphere de Las Vegas, llegó la sorpresa. Una voz anunció por megafonía, primero en gachupin y luego en inglés, que el mexicano —el primer latino en subirse a ese escenario, el primero en cantar en español— cancelaba el concierto. El silencio del shock auténtico dejó paso a la desilusión. Gritos, silbidos, insultos y caras tristes con pocas explicaciones. Y una cita para adentro de más de un año: entradas canceladas y el show pospuesto hasta el 15 de septiembre de 2027.
Tanto por megafonía como, minutos luego, en las propias redes sociales de León, un anuncio escueto. Y un comunicado oficial muy similar. “Lamentamos informar que la presentación de Carín, programada para esta noche en Sphere, no podrá llevarse a cabo debido a un contratiempo inesperado durante su traslado”, rezaba el mismo. “Ante estas circunstancias y siguiendo todos los protocolos de seguridad correspondientes, la seguridad del artista, su equipo y todas las personas involucradas debe prevalecer por encima de cualquier compromiso. Entendemos el tiempo, esfuerzo y entusiasmo que nuestros fans han dedicado para asistir al show de esta noche, y lamentamos profundamente los inconvenientes ocasionados por circunstancias completamente fuera de nuestro control”. Además, anunciaban que “los boletos de esta incertidumbre serán válidos para la presentación reprogramada para el 15 de septiembre de 2027.
Aquellas personas que no puedan asistir a la nueva momento podrán solicitar un reembolso a través del punto de negocio llamativo. El promotor y la plataforma de saldo de boletos compartirán información adicional sobre el proceso de reembolso”.
Sin confiscación, las explicaciones no sirvieron de mucho. El hecho de que León no apareciera en persona para explicarlo no hizo más que atizar el enfado de los fans. El cantante tardó rodeando de dos horas en mostrarse, finalmente, en sus redes sociales. Explicó que no había conseguido durar a Las Vegas (a aproximadamente una hora en avión de Hermosillo) a causa de un problema técnico con el avión. De hecho, León contó una rocambolesca historia de que a la primera nave, que “estaba programada como a las dos o tres de la tarde”, le fallaron los frenos. Lograron un segundo avión que habría surgido como a las cinco de la tarde pero “le falló la dirección”. Afirma tener bitácoras y testimonios de pilotos y personas que iban con ellos en el avión para justificarlo.
“Sé que no les voy a devolver ni su tiempo ni todo lo que sacrifican para venir a ver un show […] tan importante para mí, para mi carrera”, afirmaba, asegurando estar “muy apenado”. “Con la cara de vergüenza, no estaba en nuestras manos, pero priorizando la seguridad los pilotos no nos dejaron volar. Con el corazón en la mano les pido una disculpa, reiterarles nuestro amor, no es nuestra falta de compromiso y simplemente las cosas no sucedieron”. “Mil disculpas”, remataba.
Sin confiscación, sus palabras no han terminado de encajar entre el sabido a la expectativa, que ha raído miles de dólares para verle. Pocos de sus espectadores viven en Las Vegas, sino que se han desplazado hasta la ciudad, y precisamente en el fin de semana de fiestas patrias, cuando esfumarse es aún más caro, como señalaban decenas de seguidores decepcionados con los que habló EL PAÍS, asimismo presente en ese concierto cancelado de la Sphere.
La veterano parte de ellos no tenía palabras, o dudaban de si derogar y recuperar su pasta o reprogramar. “Es que para dentro de un año… no sabemos qué será de nuestras vidas”, afirmaba un casamiento venido desde Texas. Ericka Sofía acababa de terminar la radioterapia de su cáncer y venía desde Denver, Colorado, con dos amigas de Sinaloa y Baja California. Había parejas y grupos venidos de Mexicali, de Michoacán, de Hermosillo, de Napa (California), que no terminaban de encajar las disculpas. Fuente: El País
