Cuando en una sociedad el ciudadano no tiene derecho a descansar en su hogar en horas nocturna, a posteriori de una etapa profesional intensa, y con familiares padeciendo enfermedades terminales, definitivamente andamos mal, muy mal, por el camino incorrecto.

Y lo peor del caso, es que él o los responsables de provocar los ruidos ensordecedores y el desconcierto hasta las tres y cuatro de la mañana en todo un sector , toman la iniciativa, porque el que da primero, da dos veces, y ponen una querella por supuestas “ amenazas”.

Entonces, se da el caso que el victimario se presenta en presencia de las autoridades como “víctima”, como el bueno de la película.
La verdad que es una verdadera manía que en una sociedad los que alterar la paz social, sean quienes tengan la voz cantante, al catalogarse afectados por los reclamos de los que están sufriendo en carne viva sus atrocidades.
Caso como el que estoy exponiendo lo están sufriendo miles de familias en diferentes sectores del Gran Santo Domingo, y en muchos pueblos en todo el región doméstico.

Esto no puede seguir ocurriendo, hay que hacer poco urgente para detener esta brutalidad, por que parece que estamos a las puertas de que quienes provocan estos y otros desmanes, hoy se sienten con la fuerza y el apoyo para someter y hasta mandar a prisión, a quienes abogan por tener paz tranquilidad en sus hogares.

Me excusan los amigos lectores por el vuelta que hoy he hexaedro en la columna, pero esto lo estamos viviendo desde hace tiempo, familias en el sector Piantini y en muchos otros, sin que hasta ahora, a pesar de las constantes denuncias, las autoridades que deben representar, se han hecho los ciegos, sordos y mudos.
Es una situación que no se le deseo que padezca ninguna grupo en este país.