Santo Domingo. –El brillante toletero dominicano, Rafael Devers, está convirtiendo el postrero tramo de la flagrante temporada de MLB, en una carrera contra el cronómetro y, al mismo tiempo, contra la historia.

La suerte de los Gigantes de San Francisco ya tiene 35 cuadrangulares y se encuentra a las puertas de una correr que no debe confundirse con el tradicional club 40-40 de las Grandes Ligas. No se proxenetismo de 40 jonrones y 40 bases robadas.

El desafío: 40 dobles y 40 jonrones. Las 100 remolcadas incluso están a su inteligencia (tiene 91).

Rafael Devers: el 40-40-100 con que puede entrar en la historia
Rafael Devers. de los San Francisco Giants, observa la trayectoria de uno de sus dos jonrones el sábado contra los Mets.

El desafío de Devers es diferente y, por su naturaleza, extraordinariamente puntilloso: 40 dobles y 40 jonrones en una misma temporada.

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Y existe un tercer número que hace todavía más interesante la persecución: 100 carreras impulsadas.

Después de su espectacular interpretación el fin de semana frente a los Mets, en la que disparó dos jonrones, Devers llegó a 35 vuelacercas y elevó su total de carreras impulsadas a 91.

Los Gigantes confirmaron así que el bate del dominicano atraviesa uno de sus momentos más calientes del año.

La pregunta ahora es si le alcanzará el calendario.

No está allá

Devers necesita cinco jonrones para salir a 40 y, de acuerdo con sus números actuales, incluso debe acelerar el ritmo de dobles para alcanzar esa segunda frontera. Conseguir ambas marcas en el tramo final requeriría proseguir prácticamente el nivel de producción que ha exhibido durante las últimas semanas.

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Y precisamente ahí está la razón para no descartarlo.

El dominicano ha cambiado radicalmente la percepción sobre su temporada con una segunda centro explosiva.

Sus dos jonrones contra los Mets fueron casi nada la manifestación más fresco de una ataque que finalmente comenzó a parecerse al bateador de poder que San Francisco esperaba cuando apostó por él.

Puro poder al bate

Rafael Devers: el 40-40-100 con que puede entrar en la historia
Rafael Devers, de los Gigantes, he recuperado su status como toletero con los Gigantes de San Francisco.

Lo verdaderamente atractivo del posible 40-40 es que los dobles y los jonrones representan dos dimensiones diferentes del aspersión de poder. El cuadrangular palabra de fuerza y capacidad para sacar la pelota del parque; el doble refleja, por otra parte, contacto resistente, velocidad de salida y capacidad para encontrar espacios en los jardines. Alcanzar 40 en ambas categorías significa producir extrabases de modo extraordinariamente consistente.

De hecho, la historia demuestra lo difícil que es la combinación. Los registros históricos muestran que varios grandes bateadores han apurado las 40 dobles y los 40 jonrones, pero se proxenetismo de una relación muchísimo más monopolio que la del tradicional 40-40.

Por eso, si Devers consigue completar la correr, no será simplemente una estadística curiosa. Será una marca que tendrá un peso considerable adentro de la historia ataque de los Gigantes.

Sería el primer Gigante

Y hay otro hábitat que hace todavía más llamativa la posibilidad: San Francisco nunca ha tenido un tahúr que termine una temporada con 40 o más dobles, 40 o más jonrones y 100 o más carreras impulsadas. Devers tiene todavía la oportunidad de convertirse en el primero.

El contexto siquiera puede ignorarse. Los Gigantes están prácticamente fuera de la pelea, mientras Devers está jugando su mejor béisbol. Eso convierte su producción en una especie de batalla individual adentro de una temporada colectiva decepcionante.

Para San Francisco, sin retención, cada jonrón y cada doble de Devers tienen ahora un significado adicional. El dominicano no solamente está cerrando resistente: está aumentando el valencia de su nombre en el mercado.

Si mantiene esta producción, los Gigantes tendrán que atreverse si quieren construir cerca de de él o escuchar ofertas por un bateador que puede terminar la temporada con una de las combinaciones estadísticas más singulares de las Grandes Ligas.

Pero antaño de pensar en el mercado hay una cuenta irresoluto.

Cinco jonrones. La frontera de los 40.

Y posteriormente, el otro desafío: los dobles.

Contra el calendario

Rafael Devers está corriendo contra el calendario para alcanzar un 40-40 muy diferente al que conocemos. Uno que no depende de las piernas, sino del poder de su bate.

40 dobles. 40 jonrones. Y, si todo sale valentísimo, 100 impulsadas.

Si lo consigue, el dominicano no solamente habrá protagonizado un espectacular suspensión de temporada. Habrá colocado su nombre en una página estadística que ningún tahúr de los Gigantes había escrito antaño.